Dibujo

El dibujo como forma de expresión libre

El dibujo es una forma de expresión libre, dibujar lo humano permite vincularse a la realidad, es un acto de libertad que transforma el instante en forma.

El dibujo entrega tiempo al instante, lo dilata, lo llena de historia, lo hace imperecedero.

El trazo continuo es la “no técnica”, el método que propongo para implicar todo el cuerpo en el ejercicio de dibujar. Los ojos despiertos, la mirada convencida, una puesta en escena con toda la emoción que implica descubrir `la forma´como si fuera la primera vez.

 El autorretrato. Una sesión en la escuela Taller.

Me siento frente al espejo, nos separa un pliego de papel grande, escojo mi primera herramienta: el lápiz. Empiezo a observar con cierta pausa al mismo tiempo que poso el lápiz sobre el papel.

Recorro con la mirada cada pliegue de la cara, las zonas más oscuras, el volumen complejo de la cabeza y mientras, acompaño `ese mirar´ con un trazo danzante, continuado segundo tras segundo, blando, torpe, dubitativo, pero ágil, con ritmo, a nuestro compás.

El brazo se articula jugando con la velocidad de la mano, levantando la muñeca, implicando todo el cuerpo en esta primera toma de datos, enredando las líneas, creando nidos que responden a los pliegues del gesto.

Dibujo con la sensación de estar esculpiendo, construyendo un volumen desconocido, descubriendo lo minúsculo, permitiendo el caos que esto supone.

El dibujo constituye una expresión de la propia identidad. Nunca se repite el mismo dibujo porque la experiencia trasforma el modo en que miramos, lo que aprendió mi mano, mi percepción, lo que aprendieron mis ojos, que hoy saben mirar con más sabor, construye un lenguaje que permanece en el tiempo.