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Art Fair Málaga 2017

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– Entre la indignación y la decepción –

Art Fair Málaga 2017 pretendía ser un primer encuentro internacional, esperado por el mundo del arte, para abrir vías de acceso al mercado en un escaparate digno y prometedor.

Un evento internacional que concitaba el interés y el compromiso de cientos de artistas y galerías de diversos países, dirigido por Martín Gallego Montero y Brenda Benítez Orlandoni, responsables del desarrollo y gestión del mismo. Una pareja de empresarios que han construido un negocio con la ilusión de todos los artistas, dejando como experiencia el sentimiento de frustración y desconfianza.

Durante el desarrollo de este proyecto han quedado patentes las numerosas deficiencias en su organización. Un espacio saturado, en ocasiones caótico, con una falta de criterio en la selección de expositores y carente de composición, incapaz de discernir el recorrido de trabajo amateur y las propuestas de superior nivel artístico. El Comité de Selección de obras así como la revisión estética para garantizar una coherencia visual brilló por su ausencia.

La feria ha reunido cuatrocientos ochenta stands, alquilados por un importe entre los ochocientos y los cuatro mil euros, con un contrato estricto en fechas de pago y condiciones. La responsabilidad de la organización ha dejado un incómodo pesar provocado por la falta de compromiso, habiendo sido explícito incluso con su ausencia personal durante los días que tuvo lugar la feria.

La falta de publicidad ha sido el principal escollo a denunciar. Art Fair era un evento desconocido por las Oficinas de Información y Turismo de Málaga. En la ciudad no había publicidad visual en ningún espacio emblemático que pudiera dar luz al evento. No ha existido ningún compromiso en la difusión en prensa, radio y TV local, lo que ha transformado una Feria de Arte en un mercado casual, donde parte de los visitantes eran paseantes casuales de fin de semana.

La supuesta apertura de inauguración del evento fue absolutamente silenciosa, sin la participación -por no decir vacío- de artistas, autoridades y lo fundamental: de prensa.

Al parecer, los problemas técnicos debían de ser solucionados por los ‘voluntarios’. Sí, voluntarios: personas que sin remuneración, estuvieron  resolviendo dudas, atendiendo quejas y finalmente haciéndose depositarios de la rabia, indignación y perplejidad que todos hemos vivido a lo largo de este fin de semana.

Podríamos seguir enumerando otros momentos gloriosos de la organización como la “cena-cóctel” que más pareció la celebración de un cumpleaños infantil y que de nuevo colmó de indignación a todos.

La sensación de engaño es absoluta. Reconozco que la calidad humana entre expositores tiñó de esperanza y acompañamiento los sentimientos allí expuestos, generando una red de indignación que estalló en una recogida apresurada y sin protocolo de las obras de los stands el mismo domingo, minutos antes del cierre de este fracasado Art Fair Málaga 2017.

Este importante evento de arte tuvo lugar en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, por lo que suponemos que el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga tiene responsabilidad en el desarrollo del mismo. Entendemos que la Administración local debe garantizar el buen hacer, la calidad y la ética en todas las iniciativas de carácter cultural que promueva y/o avale, garantizando su compromiso con el mundo del arte y con la protección de los artistas.

 

Lucía Espinós Bermejo

Artista